El dióxido de carbono y el problema de los gases de efecto invernadero

En este artículo encontrarás todos los apuntes sobre el dióxido de carbono, dónde se produce y sus usos. También encontrarás su implicación en el efecto invernadero y qué es la huella de carbono.

¿Qué es el dióxido de carbono?

El dióxido de carbono es un gas incoloro e inodoro que no arde ni provoca que otras sustancias ardan en su presencia. Su densidad es aproximadamente 1,5 veces la del aire.

Es una sustancia indispensable para que pueda haber vida en la tierra ya que evita que los rayos de sol que rebotan sobre la superficie terrestre escapen de nuevo a la atmósfera manteniendo la temperatura.

También forma parte del ciclo del carbono donde las plantas lo utilizan para hacer la fotosíntesis transformándolo en oxígeno manteniendo así la atmósfera terrestre respirable.

El dióxido de carbono desde un punto de vista químico:

El dióxido de carbono es un compuesto molecular formado por la unión de dos átomos de oxígeno mediante un doble enlace a un átomo de carbono de la manera que se te mostramos:

Molécula de co2

Este enlace que se forma es del tipo covalente y como podemos deducir de la figura superior, la fórmula del dióxido de carbono es CO2. Al tener esta forma lineal provoca que la molécula sea apolar.

Su masa molecular es de 44 g/mol.

A una presión atmosférica sublima a -78ºC, es decir, no tiene fase líquida (pasa directamente de un estado sólido a uno gaseoso). Para poder obtenerlo en una fase líquida a una temperatura ambiente tendríamos que aplicar una presión de 67 atmosferas. La forma sólida del CO2 se conoce como “hielo seco”.

¿Cómo se produce el dióxido de carbono?

La combustión es la reacción química principal en la cual se produce CO2, es una reacción exotérmica de una sustancia o mezcla de ellas con oxígeno, produciendo, en condiciones normales, una llama.

En el ejemplo que os dejamos abajo se toma una molécula de metano para la reacción de combustión, pero es aplicable a cualquier molécula orgánica.

Esta ecuación significa que un mol de metano (CH4) reacciona con dos moles de oxígeno desprendiendo calor para dar un mol de CO2 y dos moles de agua.

La energía que desprende esta reacción en particular es de 213 kcal/mol.

¿Qué produce el CO2?

La principal fuente de producción del dióxido de carbono es la combustión completa de sustancias que contienen carbono, es decir, la quema de combustible (Madera, gas natural, gasolina, diésel, petróleo, etc…). Y representa alrededor de un 80% del CO2 generado.

La segunda fuente principal de producción de CO2 es el sector primario, más concretamente dentro de este, la agricultura genera alrededor de un 10% del total.

El sector industrial también genera alrededor de un 8% del dióxido de carbono total, se obtiene como producto secundario en los procesos de fabricación de amoniaco, fundición de metales, productos de la fermentación del azúcar y el cemento.

El porcentaje restante del total proviene del tratamiento de residuos y del uso de aerosoles.

 ¿Qué usos tiene el dióxido de carbono en nuestra vida?

El dióxido de carbono es un producto químico importante, alrededor de la mitad del que es producido en el sector industrial es usado como refrigerante. Su transporte se hace a presión en su forma líquida en camiones cisterna o cilindros metálicos.

Otro uso muy importante del CO2 es en la industria alimentaria concretamente se usa para carbonatar las bebidas gaseosas.

También tiene otros usos como propelente (gas que ayuda a expulsar el líquido) en latas de aerosoles, para inflar chalecos y balsas salvavidas y como material para la extinción de incendios. Esto ultimo se debe a que es un producto de la reacción de combustión, provocando que si tenemos gran cantidad de esta sustancia en el medio la reacción desplace su equilibrio hacia el lado izquierdo, es decir, que no se produzca la combustión.

Otro uso indirecto muy interesante del dióxido de carbono es como indicador de la calidad del aire mediante lo que conocemos como “la huella de carbono”.

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono es un indicador que se usa para describir la cantidad de gases de efecto invernadero (los GEI) que liberamos a la atmósfera como consecuencia de realizar una actividad, de esta manera podemos saber el impacto que tiene dicha actividad en relación a los GEI que emite.

Existen diversos métodos para la identificación y cuantificación de la huella de carbono, entre ellos, los más importantes son las normas ISO 14064 y 14069, junto con el GHG Protocol, del World Resources Institute y el World Business Council for Sustainable Development

Además, si tienes interés en conocer cual es tu huella de carbono, la ONU te ofrece una herramienta que te permite calcularla, puedes acceder a ella haciendo clic aquí.

Si tienes curiosidad en saber cual es la calidad del aire en tu zona, se pueden adquirir diversos medidores a través de Amazon, te dejamos unos ejemplos:

El problema de los gases de efecto invernadero

Estos gases están presentes en la atmosfera de forma natural y son esenciales para la vida ya que son capaces de reflejar parte de la radiación solar que llega a la tierra a la vez que pueden mantener dentro de la atmósfera terrestre parte de esta radiación para hacer que el planeta tenga una temperatura que permita la vida.    

efecto invernadero

El problema es que durante las últimas décadas la actividad industrial y sobre todo los transportes de vehículos han hecho que la producción de los gases de efecto invernadero se disparen y en consecuencia que la concentración de estos gases en la atmósfera aumente, siendo el CO2 el más abundante.

A medida que la concentración de estos gases en la atmosfera aumenta también lo hace la cantidad de radiación que queda retenida en ella. Esta radiación no es devuelta al espacio y se suma a la nueva que entra proveniente del sol, por lo que la temperatura media del planeta aumenta.

Radica en lo comentado la lucha contra la emisión de gases de efecto invernadero, dado que el aumento de la temperatura media del planeta tiene efectos devastadores en los ecosistemas naturales. Afectando a muchas especies animales y vegetales y causando terribles consecuencias como huracanes, sequías o lluvias torrenciales.

Para reducir el impacto de nuestras actividades podemos tomar medidas llevando a cabo actividades como reducir el uso del coche privado, comprar producto que son cultivados o envasados en las proximidades a nuestra vivienda o consumir energía que provenga de fuentes renovables.

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